Por Manuel Vólquez
Tiene mucha lógica el llamado del director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (Caasd), Fellito Suberví, en el sentido de que la población debe asumir responsabilidadescompartidas entre la institución en cuanto al manejo de consumo de agua potable, sobre todo en tiempos de sequías cuando las fuentes de suministro del líquido operan por debajo del 50% de su capacidad.
El funcionario, en una bien intencionada declaración pública ofrecida el 12 octubre de 2026, explicó que la falta de lluvias durante períodos prolongados provoca una disminución del agua disponible en las fuentes que abastecen los acueductos, situación que afecta la cantidad de suministro que puede captarse para su tratamiento y posterior distribución a la población.
Naturalmente, el llamado pasa por un oído y sale por el otro, en las mayorías de los ciudadanos que han adoptado la recurrente cultura del derroche de la preciada sustancia. Justo cuando hay resequedad, la población continúa desperdiciando el agua potable de manera desenfrenada en tareas como regar jardines, lavando carros, bañándose y cepillando la dentadura.
En esas circunstancias, los grifos permanecen abiertos por extensos minutos, lo que genera pérdidas de miles de litros de agua. Es un grave problema que ya está generando sequías en las grandes fuentes acuíferas. Hace falta tomar conciencia de esta
situación, pues la irresponsabilidad es nuestro principal código de conducta.
¿Cuántos mililitros de agua desperdician los humanos? Se estima que una persona derrocha entre 100,000 y 150,000mililitros al día y la cifra global anual es de miles de millones.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada persona necesita entre 20 y 50 litros diarios de agua potable para beber e
higienizarse.
Esto equivale a 142,000 a 166,000mililitros diarios. Ejemplo, para tener una idea clara del problema, cinco minutos bajo una ducha conlleva hasta 200litros (200 000ml); lavado de platos a mano, 23litros; con las lavadoras, 40–80litros; inodoros, 10litros por descarga. A nivel universal, el consumo supera ampliamente la necesidad básica y se calcula que en ese escenario más de 880, 000 millones de litros al año no se usan de forma eficiente.
En un eventual caso de sequía global, sólo los países que cuentan con plantas desalinizadoras (que toman el agua de los océanos y la potabilizan para el consumo humano, agrícola o industrial), como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Kuwait, Qatar, España, Estados Unidos, Países Bajos, Alemania, Francia, Japón, Libia y otros, sobrevivirán a esa debacle. En el 2025, la región de Oriente Medio y Norte de África concentraba más de US$39.000 millones en plantas desalinizadoras.
En América Latina se calcula que más de un millón de personas beben agua de mar potabilizada (supongo que la cifra es más elevada). Los gobernantes han invertido millones de dólares en la instalación de esa necesaria infraestructura. Es el caso de Chile, Brasil, Perú, Venezuela, Argentina, México, Colombia, etc.
Chile lidera la región con 32 plantas desaladoras. El avance de la escasez hídrica y la creciente demanda de agua por parte de ciudades e industrias están impulsando nuevas inversiones en esa tecnología en laregión.
República Dominicana debe reservar presupuestos para instaurar ese sistema con urgencia, no debe ser la excepción. Lo ideal es que nuestros próximos gobiernos pongan en agenda ese plan antes de que surja la total aridez de los ríos debido al cambio climático y al derroche de los humanos. En síntesis, se trata de un asunto de vida o muerte al que no le estamos prestando atención.
