• Dom. Nov 30th, 2025

Cuentas Claras Digital

Un espacio diferente

Mujeres después de los 35: el deseo que aterra a los inseguros

Nov 29, 2025
Screenshot

Por Doctor Ramón Ceballo

La conversación pública sobre el deseo femenino ha estado marcada por silencios forzados, prejuicios cómodos y una moral selectiva que insiste en dictar cómo, cuándo y cuánto puede desear una mujer. Pero hay una verdad que se abre paso, pese a quienes quisieran mantenerla enterrada,  la madurez no apaga el deseo femenino, lo enciende.

Y cuando una mujer cruza los 35, suele comenzar un capítulo que incomoda a todos aquellos que todavía necesitan controlar lo que no entienden. Este texto explora justamente esa incomodidad, no el deseo de las mujeres, sino el miedo que despierta en quienes nunca imaginaron que la libertad femenina pudiera ser tan contundente.

La evidencia es consistente. Investigaciones psicológicas muestran que la estabilidad emocional tiende a aumentar a partir de los 30 y 35 años. Es la etapa en la que muchas mujeres presentan mayor autoconocimiento, mejor regulación emocional y una relación más saludable con su propio cuerpo..

La psicología evolutiva es tajante al respecto, con el paso a la madurez disminuye la ansiedad y la necesidad de aprobación externa, consolidad la autoestima y la identidad se vuelve más estable. Ese equilibrio interno permite que las decisiones sexuales ya no respondan a la presión social, sino al deseo consciente y libre de cada mujer.

Ese equilibrio emocional incrementa la satisfacción sexual porque disminuye la culpa y amplía la capacidad de expresar deseos sin miedo. Es decir, a mayor estabilidad psicológica, mayor plenitud sexual.

Hay una verdad que muchos prefieren callar porque los deja desnudos, y no precisamente en el buen sentido; muchas mujeres, al pasar de los 35 años, viven su mejor, más intensa y más libre vida sexual. Lo hacen sin pedir permiso, sin miedo y sin necesidad de validar su deseo ante ningún hombre ni ante la cultura que intentó enseñarlas a esconderlo.

Los datos científicos están ahí. No importa cuántos sermones morales, chistes machistas o teorías baratas se inventen para maquillar la realidad, la sexualidad femenina madura asusta. Asusta porque es autónoma. Asusta porque es consciente. Asusta porque no gira alrededor del ego masculino.

Mientras tanto, muchos siguen presos de un mito ridículo, que la mujer después de los 35 “se apaga”.
¿Apaga? La ciencia dice exactamente lo contrario. Mujeres entre los 30 y los 45 años reportan mayor deseo sexual, más iniciativa, más fantasías y más placer. El verdadero apagón ocurre del lado de quienes no pueden soportar ver a una mujer vivir su deseo sin vergüenza.

La explicación es sencilla, aunque algunos jamás la admitirán, una mujer madura sabe quién es.
Sabe qué quiere. Sabe dónde tocar. Y, sobre todo, sabe qué no tolera.

Eso la vuelve peligrosamente libre para quienes todavía creen que la sexualidad femenina debe controlarse, disciplinarse o encerrarse en una jaula moral.

Pero, claro, aceptar esta realidad implicaría dinamitar la doble moral que tantos defienden con uñas y dientes. Cuando un hombre de 40 quiere sexo, es “normal”, “viril”. Cuando una mujer de 40 lo quiere, la sociedad la etiqueta de “desesperada”, “inconforme”, “caliente”. La incoherencia es tan grotesca que ni siquiera merece análisis, es puro miedo disfrazado de doctrina.

Y lo más triste es que este miedo no es nuevo. Es heredado. Generacional. Histórico. Durante siglos, la cultura ha intentado domesticar el deseo femenino, reducirlo a reproducción o castigarlo como pecado. Pero la ciencia moderna les dañó la fiesta,
el deseo de la mujer no tiene reloj.
No pide permiso.
No es propiedad de nadie.

La sociedad dominicana, y buena parte del mundo,  no está lista para enfrentar esta verdad, la mujer de 35, 40 o 50 que se libera de culpas es sexual, poderosa y peligrosa para cualquier estructura que se alimenta del control.

Así que hablemos claro, el problema nunca ha sido que la mujer madura quiera más sexo. El problema es que ya no necesita la aprobación de nadie para tenerlo. Y eso, para muchos, es imperdonable.

El futuro es simple, mientras el machismo envejece y se marchita, la sexualidad femenina madura apenas está empezando a florecer.