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Julio Santana afirma que el caso Epstein “expone prácticas de impunidad que también interpelan a República Dominicana”

Feb 8, 2026

SANTO DOMINGO, RD.- El economista y analista Julio Santana afirmó que las revelaciones en torno al caso Jeffrey Epstein deben ser leídas no solo como un escándalo internacional, sino también como “un espejo incómodo para sociedades como la dominicana, donde la selectividad de la justicia y la protección informal del poder siguen siendo problemas estructurales”.

“Sería un error pensar que lo ocurrido en el caso Epstein es un fenómeno ajeno o exclusivo de las grandes potencias”, declaró Santana a la prensa. “Las dinámicas de encubrimiento, la neutralidad judicial funcional y el blindaje de reputaciones son prácticas que, con distintas escalas y rostros, también existen en países como el nuestro”.

El analista sostuvo que el impacto del caso radica en mostrar cómo un delincuente sexual pudo mantenerse integrado durante años en circuitos de prestigio e influencia, incluso después de una condena. “Eso interpela a cualquier democracia que se proclame Estado de derecho. Cuando el poder protege a los suyos, la ley deja de ser universal y se convierte en un instrumento selectivo”, afirmó.

Santana subrayó que sus declaraciones se apoyan en un análisis más amplio publicado en su columna semanal en Acento, donde examina las implicaciones éticas e institucionales del caso. “No se trata de trasladar acusaciones ni de comparar realidades de manera mecánica, sino de aprender una lección fundamental. La impunidad no es un accidente, es una construcción”, señaló.

En ese sentido, advirtió que en la República Dominicana “la percepción de que existen ciudadanos por encima de la ley erosiona gravemente la confianza pública”. “Cuando la sociedad observa que los delitos más graves reciben un trato distinto según el apellido, la influencia o el poder económico, se produce un daño profundo al tejido democrático”, añadió.

Santana insistió en que la indignación no debe agotarse en el comentario coyuntural. “El caso Epstein muestra lo que ocurre cuando las instituciones renuncian a su función moral y se limitan a administrar crisis. Si no fortalecemos los mecanismos de control, de transparencia y de protección a las víctimas, corremos el riesgo de normalizar lo intolerable”, advirtió.

Finalmente, sostuvo que tanto en el plano internacional como en el nacional, la verdadera prueba será la capacidad de transformar el escándalo en reformas reales. “Cuando una democracia aprende a convivir con el crimen en sus niveles más altos, deja de proteger a los ciudadanos y comienza a encubrir al poder. Ese es un camino que ninguna sociedad debería aceptar”, concluyó.

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