La paradoja del éxito: Entre la ética y la riqueza. Dinero y valores: Un antagonismo social. El estudio como capital de honor, no de riqueza
Lic. Joaquincito Bocio Familia
En la sociedad contemporánea, existe una confusión generalizada sobre el propósito fundamental de la formación académica.
Se asume, erróneamente, que el fin último del estudio es la adquisición de riqueza material, cuando en realidad, el estudio es un medio de cambio de estatus y una herramienta indispensable para compenetrarse legítimamente en el medio social.
Nos encontramos frente a una paradoja objeto de estudio profundo: el éxito económico voraz y la ética suelen presentarse como fuerzas antagónicas.
La experiencia histórica y social nos dicta que el éxito financiero desmedido rara vez está reservado para aquella persona que se aferra estrictamente a sus valores, principios y a la ética-moral.
Es una realidad incómoda, pero evidente: la mayoría de las grandes fortunas rápidas a menudo carecen de una base sólida en estos valores.
Esto se debe a que, para lograr tal nivel de riqueza en tiempos abreviados, el individuo se ve frecuentemente tentado a apartarse de ciertos principios rectores, arriesgándose con ello a no ser verdaderamente aceptado en el «mundo social internacional», donde el prestigio y el honor pesan más que el saldo bancario.
Debemos, por tanto, tener la valentía de corregir las definiciones que rigen nuestra convivencia. En resumen: tener dinero no es sinónimo de ser exitoso, y ser exitoso tampoco implica necesariamente tener dinero.
Aunque la modernidad tiende a confundir estos conceptos, asumiendo que el capital es la medida del hombre, la realidad es que el verdadero éxito radica en la capacidad de integrarse a la sociedad con dignidad, respeto y la tranquilidad de conciencia que el dinero no puede comprar.
Conclusión este escrito invita a la reflexión sobre la «crisis de valores» actual, un tema que a diarios escuchamos en las calles y los sectores sociales y casi nadie les da respuestas contundentes.
