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Cuentas Claras Digital

Un espacio diferente

Cómo entrar a la Tierra a 2,700°C grados y no morir en el intento: termoquímica

Abr 10, 2026

Por Frank Segura

Ingeniero Químico y Comunicador

La NASA avanza en la carrera espacial. Cada día es más importante conocer el cosmos y explorar oportunidades para el desarrollo de nuestra sociedad, la cual enfrenta con el paso de los años crecientes desafíos medioambientales, energéticos, de comunicaciones y tecnológicos, con el. objetivo de establecer presencia humana en la Luna en la década de 2030.

Este mes de abril el mundo sigue con entusiasmo el recorrido realizado por Artemis II, que con la cápsula Orion lleva a cuatro astronautas ala orbita lunar regalándonos imágenes históricas del llamado lado oculto de la luna y de nuestro planeta.

Sin dudas, para que este hecho se produjera la NASA ha conjugado a la perfección elementos tecnológicos del más alto nivel en esta nave, articulando con total precisión aspectos fundamentales de la física, la química y la ingeniería.

Sin embargo, justamente hoy la misión espacial afronta la etapa más crucial para su éxito, que es el retorno con vida de los cuatro tripulantes, los cuales en su reentrada a la Tierra, según informaciones
de la NASA, se verán acelerados por las fuerzas gravitacionales hastaalcanzar una velocidad de 40,000 kilómetros por hora.

Con esta velocidad extrema se generará una onda de choque con el aire enrarecido presente en las primeras capas de la atmósfera, comprimiéndolo y generando altas temperaturas que en promedio estarán en 2,700 grados Celsius, pudiendo alcanzar unos 10,000 grados, disociando e ionizando las moléculas de nitrógeno y oxígeno presentes en el gas y generando plasma, que no es fuego sino un estado de la materia donde los átomos del aire pierden sus electrones.

¿Pero cómo podrán sobrevivir los astronautas a estas condiciones extremas a las que estará expuesta la nave Son pocos los materiales que pueden resistir estas temperaturas.

El acero, por ejemplo, funde entre 1,370 y 1,540 grados Celsius. Otros materiales que sí resistirían como el wolframio acumularían el calor y lo transferirían al interior de la nave matando la tripulación, pero antes de eso se oxidarían en contacto con el oxígeno atómico del plasma.

La clave de la vida humana está en el escudo térmico y los procesos termoquímicos que se llevan a cabo en su parte exterior, donde la nave está recubierta de un material ablativo llamado AVCOAT, compuesto por resina epoxi, microesferas de sílice y fibra de vidrio, distribuido en apenas ocho centímetros de grosor sobre la cápsula.

Este material «no intenta resistir» estas condiciones extremas sino que se descompone espontáneamente a altas temperaturas a través de cadenas de reacciones químicas endotérmicas que entre otras cosas generan gases los cuales absorben el calor del plasma evitando que penetre a la
cabina.

Será la termoquímica, la disciplina que estudia el intercambio de energía en las reacciones químicas, la que hará posible que mientras el exterior de Orion alcanza 2,700 grados Celsius, los cuatro tripulantes
se mantengan con vida separados del plasma por esos ocho centímetros de material que no resiste sino que se transforma, dejándonos la lección de que transformarse es, en muchos casos, más relevante, más importante y más resiliente que resistir.

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